Los seres humanos nos podemos adaptar al medio porque tenemos un conjunto de capacidades de distinta condición que ejercen una función específica e importante. Así, por ejemplo, gracias a las capacidades motoras podemos coordinar nuestros movimientos para andar, correr o subirnos a una bicicleta. También poseemos capacidades emocionales que nos hacen sentir miedo ante un acontecimiento que podría sernos perjudicial o que nos permiten empatizar con el ser humano que está sufriendo. Asimismo también hay otras capacidades como las psicosociales y las cognitivas. Las capacidades cognitivas (razonamiento, abstracción, percepción, atención, memoria, etc.) nos permiten crear mentalmente un esquema de lo que voy a hacer mañana, recordar lo que hice en la última excursión, reconocer la cara de un amigo al que hace años que no he visto, etc.
Mientras nuestro cerebro sea un arcano, el Universo, reflejo de su estructura, será también un misterio
(Santiago Ramón y Cajal)
3 de junio de 2016
18 de mayo de 2016
Simpatía y música en un cerebro diferente
En 1961, un cardiólogo neozelandés, John C. P. Williams, publicó un artículo en el que se describía una rara enfermedad. El año siguiente la misma alteración fue referida por el pediatra alemán Alois J. Beuren (1919-1984). Desde entonces esa patología se conoce con el nombre de síndrome de Williams o síndrome de Williams-Beuren.
En los niños con esta alteración (uno de cada 20.000 nacimientos) se manifiestan una serie de características faciales muy marcadas, y entre ellas se puede destacar la frente amplia, la nariz pequeña, el surco nasolabial largo, estrabismo, llamativas orejas, etc. De hecho, los primeros informes consideraban que los niños con esta enfermedad eran parecidos a los elfos de la mitología nórdica y, por un tiempo, se hablaba del "síndrome de Williams cara de elfo".
3 de mayo de 2016
Plantas y cerebro
Los mormones no pueden tomar té ni café. Sin embargo, sí pueden beber la infusión de una planta originaria del sureste de los Estados Unidos y México que se denomina Ephedra nevadensis y entre otros nombres vulgares se llama también “te mormón”. El vegetal en cuestión contiene una sustancia química como la efedrina que es capaz de producir alucinaciones.
Usted, quizá, que probablemente no es mormón, le gusta saborear un buen café después de las comidas o tomar la cafeína de una taza de té (teína) o de la sudamericana yerba mate (Ilex paraguariensis) o de la Paullinia cupana, una planta de la Amazonia que también tiene cafeína (guaranina).
18 de abril de 2016
Cuidado Nefelibata…
…que entre las nubes también se puede meter la pata. Claro que sí. Todos conocemos a personas a las que les encanta la montaña. Hacen excursiones con el fin de escalar las cimas más peligrosas o, acaso, las más altas. Leemos en la prensa que un montañero ha subido no sé cuántas montañas que tienen más de 6, 7 u 8.000 metros. ¡son palabras mayores! Y son mayores porque es una forma muy “peculiar” de exponerse a algunos trastornos que nos les sientan nada bien a nuestras neuronas.
3 de abril de 2016
Obesidad y la leptina, una esperanza frustrada
En 1950, investigadores del Laboratorio Jackson, en Bar Harbor (Maine), que estaban trabajando con un grupo de ratones encontraron una mutación espontánea de obesos, tan gordos que pesaban tres veces más que los ratones normales. Estos roedores presentaban dos alelos mutantes (ob), eran, por tanto, homocigóticos y se les denominó ratones ob/ob. Era una prueba de que la obesidad tenía, en parte, una base genética.
13 de marzo de 2016
Agresión, genes y neurociencia
El
científico ruso Dmitri Belyaev (1917-1985) realizó en la década de los 60 del
siglo XX uno de los experimentos más famosos sobre la genética del
comportamiento de agresión. Escogió, de entre la misma población de ratas
grises siberianas, dos cepas de ratas con una conducta dispar: unas eran ratas
mansas, sociables (que fueron elegidas por lo bien que aceptaban la presencia
humana); las ratas no sociables tenían un comportamiento agresivo y fueron elegidas,
por el contrario, por lo mal que reaccionaban ante los humanos.
2 de marzo de 2016
Inteligencia, genes y etnias
Genes e inteligencia son dos palabras
que en ocasiones parece que no pueden ir juntas ya que, para unos, la
inteligencia es debida casi exclusivamente a los genes y para otros sólo el
ambiente tiene una influencia significativa en la inteligencia.
No voy a entrar a explicar el término
inteligencia, un concepto nada objetivo, porque esto nos llevaría muchas páginas, pero podemos
aceptar la clásica definición: “Facultad de la mente que permite aprender,
entender, razonar, tomar decisiones y formarse una idea determinada de la
realidad”, o “la capacidad para resolver problemas o elaborar productos que
puedan ser valorados en una cultura concreta”, u otras más paradójicas; la de Woodrow
que considera que la inteligencia es la “capacidad de adquirir capacidad”, y la
muy clásica de Bridgman: “la inteligencia es lo que miden los test de
inteligencia”.
17 de diciembre de 2015
Miedo en su justa medida
Todos sabemos lo que es el miedo, una
emoción común a muchas especies animales. Es fácil entender que sin miedo sería
imposible la supervivencia de un individuo en particular y de una especie en su
conjunto. Hay numerosos mecanismo, comunes a muchas especies animales de
generan miedo y temor. ¿Se imagina a una gacela bebiendo al lado de un león de
la misma charca? Y es que el miedo es una excelente protección para cualquier
ser vivo. Sin embargo, hay un nivel de miedo que no es conveniente sobrepasar
ya que las consecuencias de este exceso emocional pueden ser fatales para el
ser vivo.
16 de noviembre de 2015
Oxitocina y autismo
La oxitocina es una hormona muy conocida
por su importancia en el parto: facilita la dilatación cervical y las
contracciones durante el mismo. También es responsable del inicio de la
lactancia, de la eyección de la leche, del inicio y mantenimiento de la
conducta maternal, de los vínculos en la pareja, etc.
Esta hormona es, químicamente, un
péptido producido por neuronas (neuropéptido) que se fabrica en dos regiones
del hipotálamo (los núcleos supraóptico y paraventricular) y que es
transportada desde aquí y por los axones neuronales hasta la neurohipósis
(hipófisis posterior), lugar desde donde se segrega a la sangre.
13 de octubre de 2015
La fábrica de las ilusiones
La fábrica de las ilusiones es el último libro de una persona muy conocida en el ámbito de la neurociencia, Ignacio Morgado, profesor de Psicobiología en la Universidad Autónoma de Barcelona.
De Morgado ya conocemos algunos libros de divulgación neurocientífica que también han visto la luz en la editorial en la que aparece éste (Ariel): Aprender, recordar y olvidar, Emociones e inteligencia social, Cómo percibimos el mundo, etc.
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