Mientras nuestro cerebro sea un arcano, el Universo, reflejo de su estructura, será también un misterio
(Santiago Ramón y Cajal)


14 de junio de 2011

Hormonas sexuales femeninas cerebrales

La mayor parte de la gente relaciona las hormonas sexuales con las gónadas, testículos y ovarios, de manera que estas moléculas, que son desde el punto de vista químico esteroides, se fabrican en estos órganos sexuales. Sin embargo, sabemos desde hace tiempo que el cerebro sintetiza, a partir del colesterol, la hormona progesterona y transforma esta molécula en derivados como la dihidroprogesterona (DHP) y tetrahidroprogesterona (THP).
Esta actividad metabólica ha llevado a la utilización del término neuroesteroide para definir a aquellas sustancias esteroideas que se sintetizan en el sistema nervioso a partir del colesterol y que tiene una actuación local (en la célula donde se sintetiza), mientras que un esteroide neuroactivo es el que, siendo hormona o neuroesteroide, tiene su lugar de acción en el sistema nervioso.
En el SNP los neuroesteroides se fabrican, principalmente, en las células de Schwann, mientras que en el SNC los hacen en los oligodendrocitos, en los astrocitos y en las neuronas de la amígdala, sustancia negra, cerebelo e hipotálamo basal.
La DHP, THP y la progesterona, a partir de la cual se forman, se encuentran en mayores concentraciones en las mujeres premenopáusicas que en las postmenopáusicas, y en las que están en la fase luteínica.
La THP es una sustancia moduladora de la actividad de un tipo de receptores del neurotransmisor inhibidor por excelencia de nuestro organismo: el GABA (son los denominados receptores GABAA). Esto explica que la THP tenga un importante efecto ansiolítico. Por otra parte, sus efectos antidepresivos son más acentuados cuando acompaña a los ISER (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina) en el tratamiento de la depresión. Además, la utilización de los ISER incrementa la concentración de THP cerebral.
Como durante el embarazo el cerebro recibe un importante aporte progesterona hormonal, cabe concluir que se podrían formar grandes cantidades de THP y que, quizá, el descenso brutal de la concentraciones de progesterona después del parto, que reduciría, consecuentemente, los niveles de THP, esté en el origen de algunas de las depresiones que ocurren en las mujeres en ese periodo, que durarían tanto como el tiempo en el que el cerebro femenino tarda en sintetizar unos niveles normales de progesterona que lleven  a unas concentraciones normales de TPH. Una situación similar es la que se podría dar durante la menopausia

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